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Revista Pymes (Clarín) | Por qué afiliarse a una cámara empresarial


Pymes de diversos sectores destacan varios beneficios. Entre ellos, capacitación, información y la llegada a nuevos clientes.

(Revista Pymes de Clarín - 04/07/2011) Muchos empresarios Pyme han optado por formar parte de una o más cámaras y agrupaciones sectoriales. El objetivo: acrecentar su representación e incrementar competitividad y ventas, a través del acceso a capacitaciones, asesoramiento profesional, rondas de negocios y ferias nacionales e internacionales, entre otros apoyos.

De hecho, así lo explica Javier Tomadoni, director de Coin Control: "Pienso que es importante pertenecer y participar en una cámara. Permite estar actualizado en aspectos formales, como procesos licitatorios, cambios en la legislación y/o reglamentaciones. Además, intercambiar puntos de vista con colegas, conocerlos y, sobre todo, encontrar puntos en común que permitan mejorar las condiciones del mercado específico".

Creada en 1995, Coin Control es un emprendimiento nacional dedicado a la provisión de tecnologías para el cobro de pasajes en el transporte y otros rubros, que opera a diario en más de 8.000 autobuses. Y está adherida a CADIEEL, la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas, Luminotécnicas, Telecomunicaciones, Informática y Control Automático.

Entre los beneficios de pertenecer, Tomadoni dice: "Nos envían, casi a diario, las novedades del sector. También organizan cursos de capacitación, actualización y asesoramiento en varias áreas". Y complementa: "Nuestra cámara posee gente idónea y bien dispuesta que atiende diferentes situaciones por las que pasan las empresas. Esto le otorga calidad y experiencia, que son clave a la hora de encarar caminos difíciles de transitar, como la relación entre el Estado y las organizaciones privadas".

Aunar esfuerzos

Por otra parte, Three Melons, estudio argentino que desarrolla video-juegos para redes sociales desde 2005, adquirido por Play dom/Disney hace dos años, integra dos agrupaciones: Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI), y la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de Argentina (ADVA). Esta última no tiene fines de lucro, y está compuesta por empresas e individuos dedicados a la creación de entretenimientos virtuales. Su objetivo es fomentar el desarrollo de esos productos en el país.

Los motivos por los que Three Melons se unió a ellas son contundentes: "Te encontrás con pares que entienden y comparten tus inquietudes, problemas y situaciones; y buscan soluciones en conjunto para resolverlas", relata Pato Jutard, fundador y engineering manager de la insignia, que tiene alrededor de 60 empleados.

La CESSI es también una organización sin fines de lucro, que nuclea a las empresas y entidades regionales dedicadas a pensar, producir, comercializar e implementar software y las variantes de servicios relacionados, en toda la República Argentina. Representa a más de 650 empresas, de las cuales unas 350 son socias directas, y otras 300 están nucleadas en polos, clusters y agrupaciones regionales asociadas. Hoy, encarna más del 80% de los ingresos del sector y cerca del 80% de los puestos de trabajo.

Por su parte, Lucio Galak, CEO de la compañía Microforum International Latin America, especializada en seguridad electrónica, fabricación de pendrives, CD y desarrollo de software, entre otros, destaca las ventajas de pertenecer a una cámara: "Genera las herramientas comunes a las empresas de una actividad, lo que, a veces, en forma individual, es imposible satisfacer".

Galak, también integrante de Apyme (Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios) y la Cámara de Comercio ArgentinoCanadiense, agrega: "Si existen problemas de mercado, se toma una actitud corporativa. Lo mismo en relación con los inconvenientes que pueda tener el sector de manera específica, como con las importaciones, exportaciones, derechos arancelarios, incrementos de precios, competencia desleal, etcétera". Y concluye: "La finalidad de la Cámara es defender los intereses del rubro y divulgar las acciones de sus asociados; no se trata de generar ventas de modo puntual".

Mientras, en el ámbito comercial, un ejemplo es la cadena de cafeterías gourmet The Coffee Store, surgida en 1998, que se afilió a la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF), que es el reciente resultado de la unión de la Asociación de Franquicias y la Cámara de Grandes Marcas.

"Nuestro presidente, Sebastián Kantor, es el director de esta nueva entidad y preside el comité de Gastronomía. Allí, se discute y configura la agenda en cuanto a los aspectos críticos de la actividad, con los dos ejes que, en la actualidad, ocupan a las marcas: el desarrollo de la esfera gastronómica en el país y, por otro lado, el fortalecimiento del sistema de franquicias, sus alcances y desarrollo a futuro", informa Sandra Ojman, directora comercial y operativa de The Coffee Store, que ya cuenta con 38 tiendas en distintos puntos de la capital federal, el Gran Buenos Aires y el resto del país.

Y sentencia Ojman: "Las cámaras permiten compartir, entre colegas, intereses y conocimientos, y analizar las coyunturas y los movimientos del mercado. Hay una competencia legítima, pero predomina el intercambio, el apoyo y el crecimiento del sector. A su vez, facilita estructurar acuerdos comerciales, jurídicos y generales, además de perseguir objetivos comunes que den marco, prestigio y reconocimiento al rubro".

En concreto, la Asociación ofrece capacitaciones, actividades de actualización, asesoramiento para temas impositivos o previsionales, etcétera. "También se debate la necesidad de una ley de franquicias y de modificar cuestiones vinculadas con los alquileres y sus renovaciones, para preservar los puntos de venta", abrevia Ojman.

Otro referente es la empresa Dusen, con plantas en Cerrillos (Salta) y en General Pacheco (Buenos Aires), que se dedica a la producción, elaboración, molienda y comercialización de especias, condimentos, legumbres y semillas con alto valor nutricional. Está inscripta en tres grupos: Caempa (Cámara Argentina de Especias, Molineros de Pimentón y Afines); UIT (Unión Industrial de Tigre); y Uipba (Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires).

"Las cámaras y uniones industriales les permiten a las Pymes acceder a información actualizada permanentemente sobre legislación laboral, oportunidades sobre créditos, programas de modernización, misiones comerciales, asesoramiento sobre normativas ambientales, impositivas y gremiales", extracta Gabriel Duranti, uno de los dueños de Dusen, proyecto que inició en 2003, con un compañero del posgrado en Dirección Empresaria, de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Hoy, la firma tiene siete empleados y terceriza la logística y el área contable.

Para Duranti, participando en estas instituciones, "una empresa puede intercambiar información y experiencias para solucionar problemáticas especificos del sector, desarrollar alianzas y aprovechar oportunidades comerciales puntuales por acciones conjuntas. Todo ello a un mínimo costo".

La necesidad de unirse alrededor de una institución en pos de obtener determinados logros, no es algo novedoso. Juan Carlos Vernazza es el presidente de Ceprara, Cámara de Empresarios, Pintores y Restauraciones Afines de la República Argentina, entidad que nació en 1904 bajo la denominación de Sociedad Empresarios de Pintura. "Desde ese entonces, ya era necesario tener representatividad.

De hecho, las primeras reuniones, previas al acta fundacional, ya congregaron a 108 firmas de la pintura", destaca Vernazza.
Hoy, entre las ventajas de pertenecer a la organización, su vocero menciona: "Ceprara es una carta de presentación y símbolo de idoneidad, responsabilidad, trayectoria, calidad y seguridad para realizar trabajos. Es garantía del cumplimiento de las leyes de Seguridad Social, Contrato de Trabajo y Seguridad e Higiene. O bien, resoluciones dictadas por la AFIP, obligatorias para toda empresa dedicada a la aplicación de pinturas, a la restauración, impermeabilización y, en general, todas las Pymes de la Construcción".

Al mismo tiempo, la matriculación está realizada sobre la base del certificado ISO 9001-2008. "Así, se puede acceder a trabajar en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, y contar con un elemento diferenciador respecto de los no matriculados. Es uno de los mayores beneficios al que se accede siendo socio de Ceprara".

Los requisitos

Para integrar una cámara o agrupación empresarial se debe contar con documentación que respalde el negocio ejecutado y abonar una cuota mensual, que oscila entre $ 100 y 500, dependiendo del rubro y del tamaño de la firma. En varias instituciones, discriminan los aranceles a pagar en proporción a la cantidad de empleados que posee cada asociado.

Así, para afiliarse, por ejemplo, a CADIEEL, la condición es demostrar que la empresa realiza tareas industriales productivas, de acuerdo con lo establecido en el estatuto fundacional del grupo. Según el reglamento, se debe entender como producción: "Al conjunto de procesos y actividades industriales que tienen como finalidad la obtención de productos elaborados, de utilidad concreta", cita Tomadoni de Coin Control. Acotando que: "En su momento, para ingresar se nos bonificó la cuota durante tres meses. Igual, el arancel mensual es razonable y accesible, incluso para una Pyme. Pagamos $ 451". Además: "Se debe exhibir una descripción de actividades y documentación básica respaldatoria".

En el caso de Ceprara, para asociarse se precisa "presentar la constancia de inscripción en AFIP, completar la solicitud de socio y abonar una cuota social accesible, cada mes", compendia Vernazza.

En tanto, Gabriel Duranti, de Dusen, indica la necesidad de amoldarse a los estatutos, registros habilitantes propios de la actividad, disponer de la habilitación municipal y estar inscripto en AFIP e Ingresos Brutos: "Los costos no son un factor limitante para unirse".

Pero, por supuesto, la pertenencia a una agrupación no resuelve todos los problemas. "Hemos trabajado mucho con CADIEEL para que el Estado accione, consecuentemente con su discurso de promover y privilegiar a las empresas que invierten en el país en la producción de bienes de capital. Sin embargo, 80% del equipamiento instalado en el Sistema de Boleto Electrónico (SUBE) es importado desde Brasil y República Checa.

Aunque la industria nacional cuenta con mejores productos, a mejor precio", reclama Tomadoni. Y reflexiona que la contradicción principal radica en que los importadores de esas maquinarias, "que suelen quedarse con los negocios en los que el Estado interviene, también forman parte de CADIEEL (Siemens, por ejemplo), y la Cámara queda en medio de dos posiciones antagónicas".

Ahora bien, ¿estar en una cámara genera más clientes? Según Tomadoni, "la entidad brinda algunas herramientas adicionales que, bien utilizadas, pueden conducir al crecimiento de las empresas". Y agrega: "Más allá de que no hemos recibido beneficios tan directos, sí hemos aprendido mucho de la interacción. Por eso, le recomendaría a alguien que quiera sumarse a una cámara que lo haga sólo si está convencido de participar activamente ".

Ojman agrega otro dato: "No creo que nuestros clientes perciban si pertenecemos o no a una asociación, pero, sin duda, trasciende de manera indirecta.

En cambio, para nuestra red de franquicias es importante, y para el desarrollo de nuevos franquiciados da más respaldo saber que quienes dirigen la empresa lideran espacios más amplios de discusión y de desarrollo del sector. De hecho, en otros países, sólo se puede ser franquiciante si la asociación del país lo aprueba".

Mientras, para Duranti, estar adherido, "como mínimo, crea en el usuario la idea que está frente a una empresa que es reconocida por sus pares, por cumplir con las condiciones básicas necesarias para desplegar una actividad comercial". Y aconseja: "Se crecerá más en la medida que se participe y se preste atención a la información que estas instituciones brindan".

Y finaliza Jutard: "Para sacar provecho de una cámara, uno debe concurrir a los eventos, y relacionarse con otros miembros".

Relaciones útiles y asesores expertos

Entre las ventajas que da participar en una cámara u otra entidad que agrupe empresas, se encuentran: Representación y relaciones con gobiernos y asuntos públicos para formular leyes, generar planes sectoriales de promoción de las exportaciones o destrabar conflictos. Participación en eventos y seminarios nacionales e internacionales.Acciones para obtener créditos y subsidios destinados a la promoción del sector. Acceso a licitaciones públicas y/o privadas. Prensa y difusión. Publicación de novedades en reglamentaciones, leyes, técnicas, noticias de otras empresas.

Beneficios, convenios y descuentos para los asociados con seguros, medicina privada, ART, proveedores, entre otros. O bien, para asistir a convenciones y otras actividades. Investigación y observatorio de necesidades del rubro junto con entidades educativas.

Asesoramiento profesional, tanto legal y contable, como así también en relación con la posibilidad de obtención de fondos de la Sepyme. Acceso a información estadística sobre los sueldos de la industria, entre otros indicadores estratégicos. Reuniones de negocios con posibles inversionistas. Bolsa de trabajo. Capacitación para mejorar las prácticas. Intercambio de ideas, conocimientos y experiencias entre los asociados. Networking y otros vínculos virtuales.


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