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Ámbito Financiero | Régimen de Factura Electrónica. Situación actual y perspectivas


(Ámbito Financiero - 20/12/2011) Desde el advenimiento del Impuesto al Valor Agregado, desde mediados de la década del 70, el fisco nacional ha venido ejerciendo sus facultades de fijar requisitos para la emisión de facturas y otros documentos con validez fiscal, así como libros especiales, como los de IVA - Ventas e IVA - Compras, con crecientes grados de detalle y complejidad.

Así hemos visto primero fijar requisitos para que los talonarios de facturas manuales tuvieran, mediante un sencillo sello, los datos de inscripciones impositivos del emisor; por el año 1991 fueron creadas las facturas A, B y C, obligatoriamente preimpresas, luego los controladores fiscales [RG (DGI) 4104 (B.O.: 23/11/98)], posteriormente el advenimiento de las imprentas fiscales, importadores y autoimpresores (Resolución General (AFIP) N° 100), más tarde los duplicados electrónicos de facturas y libros de IVA electrónicos [RG (AFIP) N° 1361 (B.O.: 25/10/02)], y desde 1995, vimos llegar a la factura electrónica.

Presenciamos un proceso paulatino de desmaterialización de los comprobantes y sus registros, en consonancia con la omnipresencia de los sistemas informáticos, acorde a los tiempos actuales.
Ante el pedido de ciertos contribuyentes, que utilizaban comprobantes electrónicos para las operaciones con sus proveedores o clientes, de sustituir los originales de papel de las facturas, por su similar electrónico, el fisco vio la oportunidad de crear un sistema de fiscalización electrónica.

Por razones de marketing fiscal, el régimen vio la luz como régimen de factura electrónica, pero en su esencia, para el fisco, no es otra cosa que un régimen de fiscalización electrónica, dado que su implementación le permite conocer en tiempo real la generación de los hechos imponibles del IVA, aun en formación, facilitando de esta manera la verificación de las declaraciones juradas de los contribuyentes, y anticipar el rendimiento fiscal del gravamen.

En su primera versión, establecida el 21/10/05 mediante la Resolución General (AFIP) N° 1956, se estableció un régimen opcional, de aplicación únicamente a los responsables inscriptos en el IVA, permitiéndoles, con excepciones, generar voluntariamente facturas electrónicas originales, en sustitución de las facturas de papel (emitidas con CAI -talonarios, resmas o autoimpresas-, o por controlador fiscal).

Cuando analizamos esta primera versión, nos preguntamos por qué diversos temas quedaron sin reglamentar por parte del fisco, siendo que eran de real importancia para la relación comercial entre cliente y proveedor. En una nota publicada por la Revista Fortuna (1), señalamos estos puntos, los que, a pesar de los cambios normativos y el tiempo transcurrido (más de 6 años), siguen sin una solución expresa por parte del organismo fiscal:

1) El formato visual de la factura, a fin de permitir la lectura humana, indispensable en las operaciones BtoC, o BtoB que no utilicen sistemas EDI, y que desean o necesitan imprimir la factura para su procesamiento o archivo.

2) El diseño de los registros de los datos que se enviarán en forma electrónica, a fin de que sean inequívocamente interpretados por emisor y receptor, y permitir el procesamiento automático por sistemas EDI.

3) La firma digital de la FE, a fin de asegurar su autoría y la inalterabilidad de su contenido.

4) La encriptación de los datos, a fin de asegurar su privacidad.

5) El timbrado (time stamping) de recepción de los documentos, a fin de dar certeza a los plazos legales para aceptación o rechazo.

6) La fijación de procedimientos que faciliten el descuento o factoring electrónico de las FE, de innegable utilidad para las pymes.

El fisco había manifestado, en oportunidad de la presentación oficial del régimen, que todos estos temas deberían ser resueltos por acuerdo de partes, situación que se mantiene invariable a la fecha. En los hechos, esto significó un fenómeno que anticipamos: la factura de Babel(2) y la aplicación de la ley de la selva, donde la parte más fuerte de la relación comercial, impondría su formato de emisión o recepción a su contraparte comercial. Se supone que éste no fue un fin buscado por el fisco, pero es lo que ha ocurrido. El fin declarado fue no tomar partido por ningún sistema que fuera propietario de ningún proveedor. En este sentido, el objetivo fue cumplido.

Este régimen opcional, si bien fue bien recibido y utilizado por un puñado de empresas, no tuvo la aceptación masiva que el fisco esperaba. Ante esta circunstancia, a poco más de un año de su vigencia, el 27/12/06 se reemplaza el régimen opcional, por un esquema dual (obligatorio o voluntario, según el caso), que incluye un cronograma de actividades obligatorias, y mantiene el régimen opcional para las restantes, con la expectativa de ir ampliando paulatinamente las actividades obligatoriamente incluidas en el régimen.

A partir de este cambio, el régimen toma cierto impulso, que se va acentuando cuando se implementa el mecanismo de Web Service como método alternativo al método basado en el aplicativo RECE, único existente hasta ese momento, para solicitar el código de autorización de emisión (CAE), y gracias a sucesivas ampliaciones de sujetos obligados:

a) Primero, en virtud de lo dispuesto por la RG 2289 (BO: 17/08/07), que incluyó a los rubros de transporte de caudales, seguridad y limpieza.

b) Segundo, al incorporarse nuevas actividades por la RG 2485 (BO: 03/09/08) (publicidad y conexos, obras de infraestructura del transporte en CABA y PBA, servicios de informática y desarrollo de software, ciertos profesionales que superen un monto anual de facturación).

Con la RG 2485 no solamente se agregaron nuevas actividades, sino que se desdobló el régimen de factura electrónica, en dos subregímenes(3), denominados RECE y RCEL.

En el subrégimen RECE quedaron incluidos todos los sujetos que hasta ese momento estaban incorporados al Régimen de Factura Electrónica, tanto obligatoria como voluntariamente, y en el RCEL se incluía una lista específica, con la particularidad de que los incorporados a este subrégimen, solamente podrían utilizar un método nuevo de solicitud de autorización de emisión, denominado Comprobantes en línea.

El método Comprobantes en Línea se agregó también como opcional para los incorporados al subrégimen RECE, pero con un límite cuantitativo en cuanto a la emisión de comprobantes(4).

La incorporación del rubro gastronómico y los profesionales al subrégimen RCEL como sujetos obligados, fue objeto de fuertes críticas por parte de las empresas del ramo y de los profesionales afectados.

Ante esta situación, la AFIP dio parcialmente marcha atrás y dictó la RG 2511 (BO: 31/10/08), justo cuando las modificaciones de la RG 2485 estaban por entrar en aplicación, el RCEL como régimen obligatorio, y dejándolo solamente como régimen opcional.

Así quedó un régimen obligatorio, solamente para responsables inscriptos que ejerzan al menos una de las actividades listadas en el anexo I RG 2485, y un régimen opcional, para responsables inscriptos que no ejerzan ninguna de dichas actividades y los monotributistas.

Con estos cambios quedó configurado lo que hoy llamamos Régimen General de Factura Electrónica, constituido por la RG N° 2485, modificada por la RG 2511.

A partir del dictado de la RG 2511, no se agregaron más actividades al RGFE, sino que el fisco nacional comenzó a establecer diversos regímenes especiales de factura electrónica (en adelante, REFE), para segmentos específicos de actividades, mercados o situaciones.

Así se dictaron 12 REFE, detallados a continuación:

RG 2557: Beneficiarios del régimen de incentivo para la fabricación de bienes de capital, informática y telecomunicaciones.
RG 2668: Sujetos que presten servicios de otorgamiento de pólizas de seguros de caución.
RG 2754 PSAD: Prestadores de servicio de archivo y digitalización.
RG 2757 y 2855, sustituidas por RG 2904: Responsables Inscriptos en IVA especialmente designados.
RG 2758, 2772, 2865 y 3066: Exportadores de mercaderías.
RG 2853 2939 Proveedores del Sector Público Nacional.
RG 2861: Régimen de incentivo a la inversión local para la fabricación de motocicletas y motopartes.
RG 2918: Actividades controladas.
RG 2926: CAEA: (CAE Anticipado).
RG 2959: Actividad hotelera y turística.
RG 2975, 2990, 3116: Importadores de mercaderías.
RG 3067: Nuevo REFE para Monotributistas.

Situación actual

Con esto, llegamos a la configuración actual del Régimen de Factura Electrónica, conformado por un tronco principal, o Régimen General de Factura Electrónica y 12 Regímenes Especiales de Factura Electrónica.

En apretada síntesis, tenemos un RGFE, que se ocupa únicamente de las operaciones de mercado interno, e incluye a los Responsables Inscriptos en IVA y a los monotributistas. A los primeros, en forma obligatoria u opcional, según si están incluidos o no, respectivamente, por el Anexo I de la RG 2485, modificada por la RG 2511, y los segundos, en forma opcional. Este RGFE es de aplicación supletoria a todos los REFE.

Entre los REFE, hay que separar básicamente entre el REFE para operaciones de exportación, los REFE de operaciones de mercado interno específicas, y los que combinan la consideración de ambos tipos de operaciones.

Una situación bastante particular se da cen relación con los monotributistas, que pueden quedar alcanzados por tres regímenes
simultáneamente: el RGFE, como sujetos opcionales, el REFE para proveedores del sector público nacional, que los puede alcanzar en forma obligatoria, y el nuevo REFE para monotributistas, que puede alcanzarlos como voluntarios u opcionales. De hecho, este último pisa el RGFE en lo que hace a monotributistas. En cuanto al segundo y al tercero, no resulta trivial resolver en cada caso concreto la prevalencia de una norma u otra.

Estos y otras cuestiones serán objeto de análisis en la próxima edición de mi obra sobre el tema (5).

Hasta aquí, hemos hecho un relato de las distintas modificaciones reglamentarias que sufrió el RFE. Pero: ¿Qué han hecho las empresas hasta ahora?

Uno de los problemas principales que presenta el RFE, en la implementación dada por la AFIP, hemos dicho que es la falta de un formato estándar para todos los datos de la factura electrónica, que contemple: el formato visual, el formato de los datos, la firma digital, la encriptación, y el timbrado de fecha y hora.

En este sentido, tanto la CESSI como la CACE, han trabajado conjuntamente, creando una comisión de factura electrónica, en el seno de la cual se formó un grupo técnico de trabajo, cuyo objetivo fue la elaboración de una propuesta de estándar. Tuve el privilegio de participar tanto de la comisión, como del grupo técnico, y del trabajo de los participantes, surgió la preparación de un formato estándar propuesto, que contempla la integralidad de los datos que puede incluir una factura, con la posibilidad de extenderlo para los casos en que resulte necesario, y admite la firma digital, así como su encriptación.

Se tuvo en cuenta en su formulación que no fuera un sistema propietario, por lo cual, se desarrolló utilizando el formato XML. Asimismo, cumplimenta totalmente las disposiciones de la AFIP, y puede reemplazar con ventaja el diseño del Anexo VI de la RG 2485, cuyos datos son un subconjunto del estándar CACE - CESSI. Y al admitir su firma digital y su encriptación, asegura la integridad, no repudio y confidencialidad.

A la fecha, este estándar ha sido adoptado con éxito por algunas empresas del sector bancario. En su momento, fue presentado ante funcionarios de la AFIP, pero el cambio de la plana mayor de dicho organismo, dejó el tema a fojas cero. No tenemos datos de su difusión entre otras empresas.

La forma de adopción del régimen ha sido diversa. Encontramos empresas que han mantenido la impresión en papel y distribución de la factura electrónica en forma impresa. Esta decisión normalmente ha sido acompañada por campañas de adhesión voluntaria al reemplazo de la factura electrónica impresa en papel, por la factura electrónica en soporte digital, entre los cuales, el formato visual más difundido, ha sido la generación de archivos PDF (6).

Otras empresas, han optado por notificar a sus usuarios que a partir de cierta fecha, la factura se pondrá a disposición únicamente en formato digital, y que para obtenerla, el usuario tiene que ingresar a determinado sitio web y descargarla con un nombre de usuario y contraseña. Esta decisión, ha sido bastante frecuente en las empresas de tecnología informática, que han sido de las primeras en ingresar al régimen, ya en la etapa de adopción voluntaria. Este tipo de decisión ha significado un ahorro instantáneo para dichas empresas, en términos de costos de impresión y distribución, pero también ha significado cierto roce con los usuarios, que han debido arbitrar los medios para hacerse del comprobante fiscal.

En cuanto a los métodos de obtención del CAE (código de autorización electrónica), equivalente al CAI de los comprobantes preimpresos, pudo observarse lo siguiente:

a) En un primer momento, cuando los sistemas ERP más populares del mercado aún no se habían adaptado al cambio, se comenzó con la utilización del método basado en el aplicativo SIAP RECE.

b) Cuando el método basado en Web Services fue implementado por la mayoría de los sistemas ERP del mercado, las empresas se han ido volcando paulatinamente a este método, debido a que es el más eficiente en términos de tiempos de facturación y ahorro de pasos manuales, que son la regla en el método aplicativo.

c) Las empresas de menor envergadura o que generan menor cantidad de comprobantes mensuales (menos de 50 comprobantes mensuales), y que no dispongan de un sistema ERP o de facturación, se han volcado al método Comprobantes en línea, ya que este último, es de inmediata y simple implementación. De todos modos, no es un sistema de facturación completo ni un ERP, y tiene además el límite cuantitativo de 2.400 comprobantes anuales, cuando se trate de contribuyentes incorporados al subrégimen RECE. Los que optaron por este método, normalmente optan por imprimir y enviar en papel, o eventualmente, enviar por e-mail el comprobante generado en formato PDF por este método.

La generalización del uso del formato PDF en la generación de facturas electrónicas, se ha basado en la ventaja de su enorme difusión, aun cuando no facilita el procesamiento automático de documentos, en la medida en que los datos no están inequívocamente identificados. Y permite tanto su publicación en un sitio web, su entrega vía correo electrónico, como su impresión y entrega tradicional en papel, lo que le da una versatilidad interesante.

Asimismo, hay un número de empresas que ha optado por publicar las facturas electrónicas emitidas en sitios web, complementando esta publicación con el envío de un e-mail informando que el archivo de la factura está disponible en determinado sitio web. A tal fin, la mayoría utiliza servicios de terceros para la publicación de las facturas electrónicas, aunque no se descarta que se pueda realizar en sitios propios.

La utilización de servicios de terceros para la publicación de FE, puede estar complementada además por el servicio de gestión del código de autorización de emisión (CAE) de las FE. Estas implementaciones, incluyen transmisión de datos por Web Services o por archivos individuales.

En algunos casos, la oferta de servicios también integra la generación de los libros de IVA Ventas y Compras. Este caso, requiere la entrega de la información de los restantes comprobantes que deben volcarse a estos libros. Algunas ofertas de servicios incluyen facilidades para el pago de las facturas electrónicas recibidas. Servicios prestados esencialmente por entidades financieras, o por entidades con vínculos con éstas.

Perspectivas

Desde su lanzamiento, la AFIP viene anunciando la generalización de la aplicación de la factura electrónica al universo de los contribuyentes, salvo los alcanzados por Controladores Fiscales (a lo que en el año 2009 se lo presentó como el Plan Matrix).

Esto ha venido dándose con gran ritmo, durante el año 2009, el 2010 y hasta mediados de 2011.

Desde entonces, el fisco se ha abstenido de realizar nuevas incorporaciones, aun cuando puede esperarse que entre los próximos pasos esté el de incluir a las empresas controladas por autoridades de superintendencia, contralor o similares, ya que la RG 2918 ha significado el marco normativo para los convenios a celebrar entre la AFIP y los organismos respectivos.

Mientras tanto, siguen vigentes las ventajas del régimen de factura electrónica en cuanto a disminución de los costos de emisión y distribución, pero estos beneficios no son con frecuencia realmente considerados decisivos por las empresas. En general, se prefiere no innovar, mientras no haya una obligación concreta establecida por el fisco.

En cuanto al formato, a la fecha ha sido una minoría la que haya visto las ventajas del formato estándar propuesto por la CACE y la CESSI. Solamente su adopción por el fisco nacional le daría un impulso suficiente para convertirse en un estándar legal, ya que lejos estamos que se haya establecido como estándar de facto.

Por nuestra parte, cabe esperar que, progresivamente, el fisco complete su anuncio de generalizar la factura electrónica al universo de los contribuyentes, salvo aquellos que queden al amparo del régimen de controladores fiscales, el que -cuando se implemente la captura online de sus operaciones- dará al fisco la posibilidad de tener los datos casi completos de la generación de débitos fiscales y de la cadena de cómputo de créditos fiscales del IVA, todo ello, sin moverse del escritorio, lo que redundará en la morigeración de la competencia desleal, por parte de los evasores fiscales.

Por lo cual, esta generalización solamente puede verse con beneplácito por parte de los contribuyentes cumplidores.

Una asignatura pendiente por parte del fisco, es unificar y armonizar la normativa de factura electrónica, que resulta demasiado compleja y casuística. Baste con señalar que existe el RGFE y 12 REFE. Hoy en día resulta harto difícil para el contribuyente y el profesional asesor, no experto en el tema, determinar si se debe o no emitir factura electrónica, y si se debe o no cumplir con el REAR (RG 1361), con el riesgo consiguiente de sufrir la aplicación de sanción de multa y clausura (Artículo 40 Ley de Procedimiento Tributario).

A pesar de ello, el fisco nacional está avanzando por un camino, que no tiene vuelta atrás. La factura electrónica ha venido para quedarse. La generalización es sólo cuestión de tiempo. El contribuyente previsor, y su asesor profesional, deberían analizar el régimen en profundidad y prepararse con tiempo para las adaptaciones informáticas y de procedimientos internos, a fin jugar con el tiempo a su favor.

1) Revista Fortuna, 14/11/2005 pág. 95.
2) Idem.
3) El art. 1 RG 2485 es ambiguo y llama sistema a cada uno de los subregímenes. Por claridad, reservaremos la expresión sistema para denotar los sistemas informáticos.
4) Hasta 2.400 comprobantes anuales, conforme la última reforma de esta norma.
5) Régimen de Factura Electrónica, Errepar, 2009. El análisis del RGFE y de los REFE, podrán consultarla en la próxima edición de mi libro sobre la materia. La primera edición, incluye el RGFE y los REFE establecidos hasta la fecha de publicación.
6) Formato propiedad de Adobe Systems.

Por José Francisco Cervini (h)


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